SOBRE MI

Mi nombre es Rodrigo Vicente Accurso. Nací en la República Argentina un 1 de mayo de 1985. Me críe junto con mi padre Claudio, mi madre Silvia y mis dos hermanos, Mauro y Matías. A los 2 años, cuando mi hermano Mauro estaba llegando al mundo, mi abuela me llevo a pasear al jardín zoológico y al querer acercarme a la orilla de un pequeño lago para saludar a unos patos, me resbale y fui a parar directo al agua. Si bien el lago no era muy profundo, me hundí desapareciendo de la vista de mi abuela, quien desesperadamente salió en mi rescate, también resbalando y hundiéndose conmigo; ella no sabía nadar. Uno de los operarios del zoológico nos salvó a ambos. Cada vez que le pregunto sobre ese día, mi abuela me cuenta que una mujer nos acompañó en el camino de regreso y cuando se dio vuelta para agradecerle, ya no estaba.

Siento que el misterio y la muerte estuvieron presentes en mi vida desde muy pequeño. Por algún motivo, todo lo que emprendí, desde la adolescencia hasta aquí, ha estado tenido del interés por la conciencia y el entendimiento de la vida. 

Recuerdo desde muy pequeño mi sensación de estar viviendo en un mundo dado vuelta. Tengo imágenes de mi niñez donde solía quedarme solo mirando el paisaje y espontáneamente se me presentaban ideas sobre la vida. Me sentía inundado de preguntas y no entendía porque la realidad se manifestaba tan agresiva y dolorosa. Algo me decía que existía otra forma de vida y que nosotros éramos capaces de acceder a dicha experiencia. Presentía que este mundo estaba mutando hacia algo que no alcanzaba a comprender con la razón, pero que en mi interior se presentaba de forma contundente, junto con la certeza de que era necesaria nuestra participación consciente y compromiso para con ello.

A mis 8 años realice un curso de control mental, que mis padres me propusieron a hacer, tal vez impulsados por mi creciente ansiedad y energía movediza; ya que siempre fui un niño inquieto y deseoso por conocer e investigar. Durante una semana me familiarice con varios ejercicios que apuntaban al trabajo consciente con la mente, y que me dieron elementos que aún sigo empleando en mi día a día. Las bases del curso se basaban en el Método Silva, un libro que compilaba diversos temas sobre metafísica y que alcanzo una gran difusión a nivel mundial. Recuerdo uno de los ejercicios para programar el sueño y determinar el horario en que uno quería despertarse. Fueron mis primeros pasos en el mundo interior, en paralelo con los rezos y oraciones que solía pronuncia antes de acostarme, inculcados por mi educación en la fe cristiana. Todo ello fue parte de una preparación, ahora lo siento así.

También, tengo presente a lo largo de mi vida, una relación directa con la muerte. Y que me llevó, en mi adolescencia, a interesarme sobre los libros de Carlos Castañeda. Existía hasta hace muy poco, una angustia en mi corazón que me acompaña desde que tengo memoria. Era común quedarme mirando el cielo y preguntándome de dónde vengo, hacia donde voy, quien soy. Puedo decir que fueron interrogantes espontaneas en mí, y que me fueron llevando a buscar e intentar encontrar respuestas. Tal vez, uno de los recuerdos más angustiantes que tengo es el de despertarme llorando en medio de la noche y llamar a mi madre desconsoladamente. La idea de la nada me causaba terror. Yo me imaginaba un lugar de mucha tranquilidad donde todo era paz, y donde estaba solo; con una o dos compañías más, que en general se mostraban como figuras blancuzcas que se camuflaban con el paisaje. Esa sensación de eterna soledad me aterraba, y no podía soportar la posibilidad de dejar a mis seres queridos, de vivir una vida sin ellos. Mi madre se acercaba dulcemente a mi cama, y trataba de contenerme y explicarme que todo estaría bien, que no me preocupara, que en ese lugar también estarían mis afectos y que al morirme no me separaría de ellos, ya que allí nos íbamos a encontrar todos. Sin duda que esta descripción se asemeja bastante a la concepción cristiana de la vida y lo que comúnmente conocemos como cielo. Creo que por ello, cuando fui un poco más grande y no estuve conforme con este “concepto de eternidad”, me fui acercando a la visión de otras culturas y mi fe en Dios me fui guiando para conectarme con las cosmovisiones originarias. Fue a través de ellas que sentí mayor afinidad con muchos conceptos y creencias que marcaron un antes y un después en mi visión del mundo. Sin embargo, nunca perdí la conexión con el mensaje de Jesús y la virgen maría. No me parecían cuestiones incompatibles, y puede luego de algunos años, comenzar a identificar los puntos en común entra estas diferentes cosmovisiones y experiencias espirituales.

La cuestión es que haciendo un repaso de mis primeros años de vida, siempre estuvo el misterio presente. Lo he heredado de mis padres, quienes con su sensibilidad natural supieron trasmitirme el amor por la naturaleza. Pero además, algo en mí me fue llevando a querer investigar más a fondo y darle un sentido a todo aquello que iba conociendo. Creo que todos los niños nacen con ese interés por conocer, por saber más, en definitiva por aprender. Y hoy en día, lo puedo ver con mis hijos, y con los niños que están a mí alrededor. Ellos, que también somos nosotros, guardamos algo valioso en nuestro interior.

A mis 19 años, un tiempo antes de comenzar a recibir mis primeros mensajes telepáticos, estuve vinculado a una comunidad con la que llevábamos acabo una disciplina que consistía de distintos ejercicios destinados a despertar las capacidades dormidas del ser humano: meditación, reflexión, psicología, concentración, relajación, proyección astral, etc. Fui testigo de importantes manifestaciones internas ligadas íntimamente con el silencio y la contemplación. Puede percibir la energía que nos envuelve y sentir la inmensidad de nuestra existencia. Estuve en contacto con otras realidades y conseguí adentrarme en un espacio que poco a poco fui reconociendo como propio. La potencia de ese encuentro conmigo mismo me lleno de paz. Comprobé que es posible transformarnos y alcanzar un grado mayor de entendimiento sobre la vida. Sin embargo, mi poco experiencia sobre las cuestiones cotidianas de la vida, no podían coordinarse con toda esta expansión y apertura que estaba viviendo. El impacto fue muy fuerte. Y vuelvo a hacer hincapié sobre este camino de preparación, ya que estoy convencido de que “una cosa fue llevando a la otra”, y que los ejercicios constantes son los que abren el paso a este tipo de experiencias que nos permiten sentir y vivenciar otras realidades y dimensiones de nuestro ser. En su momento, tal vez, no estaba del todo listo para tomar una decisión tan trascendental, como lo es dedicarse a tiempo completo a trabajar para la conciencia. Así como pasan las estaciones, también se cumplió una etapa. En octubre de 2006 regrese a la casa de mis padres. Tengo presente aún en mi memoria aquel reencuentro en la estación de trenes de Chacharita, a escasos metros de uno de los cementerios más importantes de la ciudad; el mismo lugar del cual nos habíamos despedido, casi 18 meses atrás. Para mí, el mundo se había detenido. Me había enfocado en mi universo interior, en buscar dentro aquello que siempre llamo mi atención: la realidad del alma. Estaba muy agradecido de todo lo aprendido, y dispuesto a seguir encontrando respuestas a las interrogantes que me producía el saber que existe una posibilidad de vida diferente, amigable con la naturaleza, en armonía. Y ver, que esa posibilidad, aún no estaba del todo concretada por los seres de la tierra.

A los pocos días de llegado comencé a escribir. En mi experiencia de “renuncia al mundo” había dejado también la lectura y la escritura, junto con todo tipo de expresión artística, con la idea de limpiarme de todo aquello que me había formado y así lograr conectar con una verdadera inspiración, mensaje y conocimiento. Quería desintoxicarme de las ideas del mundo y nutrirme de la fuente más pura, de los ríos cósmicos, de los afluentes del alma. A través de los sueños lo logre; caminando y respirando podía sentir la “vibración del mundo” como una especie de campo energético que emite constantemente información hacia nosotros. Comencé a vincularme con ese mundo interior de una manera bien directa, la cual fui buscando de trasmitir a través de diferentes bosquejos que iba permitiéndome compartir, ahora de nuevo en mi ciudad natal. Terminaba el año 2006 y yo sentía la oportunidad de nuevas experiencias y aprendizajes.

A mis primeras reflexiones y pensamientos los agrupe en un libro que se llama “Escritos Encontrados en las Raíces de la Nueva Humanidad”, el cual edite de forma artesanal e independiente. Las pocas copias que hice las regale. Me llena de alegría y fuerza introducirme en esas páginas, las cuales trasmiten frescura y optimismo. Y es que conservan la espontaneidad de un joven con ganas de contarle al mundo su verdad, sus sentimientos, anhelos y esperanzas. De manera bien simple procure dejar en esas páginas mis impresiones de la realidad que me tocaba vivir y observar.

Mi amor por la escritura, la filosofía, la ciencia espiritual y el conocimiento perdido, me llevaron a seguir practicando mis ejercicios de autoconocimiento, aunque cada vez con menor disciplina y constancia. No podía comparar el estar en un grupo dedicado exclusivamente a eso, a vivir nuevamente en un contexto más “normal”, donde las dificultades de la vida social, económica y política comienza a tener una fuerte influencia y opresión

En julio de 2007 me casé, llegaron los hijos y pronto comencé a lidiar con las cuestiones cotidianas de todo ser humano, buscando siempre alternativas y procurando explorar formas nuevas de vida, coherentes con las necesidades actuales de la humanidad. Mi espíritu ecologista me incentivo a desarrollarme con dicha conciencia ambiental, a veces con cierta obsesión y desconcierto, por ver lo complejo de llegar una vida amigable con la naturaleza en una ciudad. Tirar el botón y ver la cantidad de agua que se pierde cada vez que vamos al baño, es preocupante. Así y todo, conseguimos abstraernos y ocuparnos de lo que creemos importante para mantenernos vivos y cubrir nuestras necesidades, no es así?

Pasada la natural etapa de adaptación, comenzó otro ciclo de expansión, donde estuve involucrado en un proyecto que relato en mi segundo libro “Misionero, un llamado del universo”. El cual tuvo mayor difusión de mi parte y me permitió compartirlo con más gente. Hasta el momento, publicado de forma independiente, invertiendo mis ahorros y apostando a una trabajo de hormiga para dar a conocer dicho material. Mientras escribo estas líneas, los últimos ejemplares se van distribuyendo entre manos amigas. Siempre agradecido por lo que se abrió a través de haberlo plasmado. El libro ayudo a financiar un viaje a Perú y Bolivia en Agosto de agosto de 2012

Y en este camino de preparación es que llegaron los mensajes, luego de haber estado en silencio y logrado conectar con esa parte de uno que no se ve ni se toca pero que está allí. Yo los llamo Ser y Conciencia. Dos aspectos fundamentales que no es fácil describir con palabras.

Mis tempranas interrogantes se que fueron el combustible que me “arrastro” fuertemente hacia el Fenómeno Ovni. Algo siempre me dijo que en este enigma podría encontrar respuestas a mis preguntas. Sin embargo, pasaron varios años hasta comenzar a ordenar todo lo referente a dichas sensaciones y pensamientos, y a poder corroborar físicamente la veracidad del fenómeno como tal. Escribiendo estas líneas se me vienen varios recueros de experiencias donde comencé a sentir que algo me hablaba. Y aunque debo reconocer que por momentos me llenaba de dudas, pude traspasar dicha barrera y conseguir “amplificar” aún más esa voz, hasta darle un lugar central en mis meditaciones. A todo ello, acompañaban los sucesos conocidos en la jerga esotérica como sincronicidades, que son muy bien graficadas en el bestseller mundial “La Novena Revelación”.

Así como los músicos, por destacar una rama del arte, suelen ser inspirados de diversas formas para componer canciones, así también puede darse en nosotros una suerte de apertura consciente donde somos capaces de recibir ciertos mensajes e informaciones referentes a nuestro crecimiento y desarrollo interior. Dicho material del orden de lo psíquico, va de la mano con manifestaciones físicas, que tranquilamente pueden confundirse con patologías o síntomas atribuidos a enfermedad del orden de lo psicológico. Hablando sin rodeos, creer que te estas volviendo loco. Y muchas veces, el propio entorno contribuye para exaltar esa sensación de perdida de control y manejo de la propia mente. Sin embargo, las mismas experiencias, me fueron conduciendo a comprender que lo que me sucedía era parte de una especie de ajuste energético, una serie de calibraciones y modificaciones en la estructura psíquica, que de forma gradual, me fue permitiendo reconocer potenciales internos.

Existe una comunicación estelar; una interacción que traspasa las barreras del espacio y del tiempo y que puede proyectarnos a un estado de conciencia diferente. En este contexto, se dan múltiples experiencias y sincronías. Es algo similar a ingresar en una realidad paralela. A una dimensión del ser que existe en nosotros, y en la cual, podemos percibir de forma diferente.

Esta fue la primera sensación que tuve cuando recibí los primeros mensajes. Y debo decir que dichas experiencias se dieron inicialmente estando en grupo, lo cual ayudo a sostener la energía. Ya que al meditar de forma grupal se colabora entre todos para mantener la sintonía y dar lugar a una mayor apertura de mente.

Inicialmente, en todas las comunicaciones estaba  acompañado, y aunque no todos son conscientes de la trasmisión, todos participan. Algunos personas  suelen disponer de mayor predisposición a ello, y por tal motivo, son ellos quienes reciben el mensaje, ya que los Hermanos Mayores encuentra allí una antena receptora.

Parte del gran desafío que se nos presenta hoy, tiene que ver justamente con cómo prepararnos para recibir esta información y actuar en consecuencia. Los mensajes llegan no solo para advertirnos y anunciarnos algo. En ese momento de despertar que se produce en nuestro interior, y por consecuencia en nuestra realidad, va tomando forma una respuesta, que se abre hacia afuera y que nos impulsa a desplegar nuestro potencial. Son mensajes y experiencias cargadas de creatividad, y que nos impulsan a la acción, a la ejecución de multiples proyectos y misiones.

No estamos simplemente en búsqueda de un conocimiento intelectual o de un saber de biblioteca. Todas estas experiencias y aventuras que atravesamos, todas estas dificultades y desafíos que se nos presentan en la vida, traen para nosotros una nueva configuración energética. Y dicha posibilidad de repensarnos, redefinirnos y reconstruirnos, se encuentra íntimamente relacionada con una Nueva Conciencia. Es aquí donde empieza el verdadero viaje, ese caminar que abre las puertas de un Nuevo Mundo, en el cual dejamos de ser espectadores, para convertirnos en protagonistas. Y es más que un Mundo. Es la Transformación que la Tierra esta atravesando y de la cual todos sus habitantes vamos a sentirnos afectados.

El esquema e interpretación actual de aquello que llamamos realidad esta mutando. La Tierra lo esta haciendo, y eso genera cambios en nuestra psiquis. Hasta aquí, la evolución, de algún modo, se ha dado de forma natural. Pero luego de los sucesos críticos que estamos atravesando como civilización, la responsabilidad de dirigir el destino del planeta, reposa sobre nuestra manos. A mayor libertad, mayor compromiso.

Hasta un breve resumen de lo que me ha tocado vivir, y el porque de lo que hago. Dar a conocer estos mensajes y trabajar en pos de una mayor integración de dichos conceptos y visiones a la sociedad. Agrego a modo de síntesis, las principales actividades a las que me he estado dedicando, y algunas de las tareas que pudimos manifestar en este tiempo.

GRACIAS

– Formado como terapeuta de sonido con cuencos tibetanos. Una herramienta de sanación y transformación personal y colectiva.
– Co-Fundador de la Asociación Civil Redes de Paz con representación en México, Perú, Chile, Bolivia, Uruguay y España. Realizando conferencias y actividades culturales con el objetivo de promover la conciencia de paz en el mundo.
– Socio-Fundador en Da la Tierra Cooperativa de Trabajo. Difundiendo una alimentación consciente a través de la cocina artesanal vegetariana. Participación en ferias y apoyando acciones sociales que promueven el cuidado por la tierra.
– Investigador del fenómeno OVNI y otros misterios relacionados al origen de la Humanidad.
– Actualmente se encuentra trasmitiendo de forma independiente sus experiencias vinculadas a la Expansión de la Conciencia a través de las redes sociales en Portal Nuevo Tiempo, y facilitando herramientas de autoconocimiento, como la meditación, respiración consciente, relajación, concentración, visualización creativa. Prácticas que viene desarrollando hace más de 15 años.

Bandera de la Paz Humana realizada el 11/11/11 en el Obelisco Porteño, junto con diferentes grupos y organizaciones. Unidad en la diversidad.

 

El “Panda de la Paz”, iniciativa de solidaridad, para promover el mensaje de unidad y cuidado de los animales.

Retiro vivenciales en la naturaleza. Jornadas de construcción natural y Permacultura. Aprender haciendo.

Encuentros integradores: filosofía oriental, con yogui de la india y músicos independientes. Meditación y consciencia.

Charlas inspiradoras en municipios , escuelas y universidades en el marco de la Caravana por la Paz, realizada entre los meses de Marzo y Septiembre de 2010, donde se recorrieron más de 8 países de Latinoamérica , España y Suecia, trasmitiendo un mensaje de paz e integración a través de la expansión de conciencia y la acción comunitaria. Una Gesta auto-gestionada.

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