EL PORTAL INTERIOR


EL PORTAL INTERIOR

Estamos atravesando un redimensionamiento que repercute en todos los niveles de nuestras vidas ¿Cómo podemos acercarnos a otras realidades y conocer el propósito mayor del cual formamos parte? ¿Existen Jerarquías que pueden guiarnos y ayudarnos a descubrir nuestra misión? ¿Cuál es su mensaje para estos tiempos?

La ciencia moderna está llegando a las mismas conclusiones que diferentes grupos de contacto venimos sosteniendo hace varias décadas. Las civilizaciones más antiguas que poblaron la tierra también sabían de esto, y lo han dejado plasmado para que recordemos. Sin embargo, los investigadores ortodoxos se niegan a replantear sus teorías, y siguen empecinados en sostener un esquema y estructura que solo puede mantenerse vigente gracias a la cantidad de voces que son silenciadas, desestimadas y tergiversadas, para que la verdad no salga a la luz. En la era de la información, en el mar de datos donde nos encontramos inversos, se vuelve de vital importancia volvernos cada vez más críticos y determinantes en nuestra búsqueda, asumiendo el compromiso de libertad y dignidad humana.

No estamos solo hablando de moral, valores religiosos o códigos de conducta. Debemos plantearnos si realmente este modelo civilizatoria ha podido cumplir con sus expectativas y saber que clase posibilidades concretas tenemos para modificar aquello que sea necesario corregir en nuestro camino. Empieza en cada uno, pero sigue en la comunidad.

“Conócete a ti mismo y conocerás el universo y sus Dioses” es una verdad que sigue vigente, y que de tan simple, se nos suele olvidar. En nuestro interior se encuentra un poderoso portal al centro de la creación. El corazón no solo es un símbolo de amor, ingresar de forma consciente en su resonancia produce una expansión de nuestra conciencia y entendimiento. Pero también descubro cada día, que este potencial es subestimado, tanto por aquellos que están participando activamente de los “encuentros espirituales”, como de quienes tienen algún tipo de sintonía con las luchas sociales y políticas de nuestro tiempo. El amor, como fuerza, no es aún comprendida. Sin embargo, tengo fe en que a través de la misma ciencia, se podrán en evidencia que existe en nuestro interior un poder invisible que puede transformar el destino, tanto personal como colectivo.

Y me pregunto: A que nos referimos cuando hablamos de mística… acaso no es esa cualidad que opera de manera mágica en la materia, otorgándole un distinción especial, más allá de la función que cada uno realiza? No es entonces ese caudal de vida, que sobrepasa toda idea, que nos impulsa y nos lleva a realizar las acciones más descabelladas, ya que estamos siendo “absorbidos” por un fluyo de fuerzas que nos hablan en un lenguaje dormido, casi imperceptible, pero real? No es entonces nuestra vida una “ir hacia” lo desconocido, hacia el misterio; y por más que busquemos alcanzar cierto grado de comodidad material, ello no alcanza para satisfacer nuestra necesidad de transcendencia? No es ese poder, de dar todo por el todo, de brindarnos sin esperar nada a cambio, el sentido último de la vida?

Evidentemente, todavía no somos capaces de valorar correctamente dicho atributo humano, o bien, puede ser que no encontramos “donde encajar” y permitirnos que esa luz se exprese, sin más especulaciones y medidas.

En la experiencia de contacto, más allá de todos los miedos, inseguridades y preguntas que nos atraviesan, hemos podido corroborar que desde el cosmos están inspirándonos para descubrir dicha capacidad del corazón. Pero claro, acceder a dichas señales nos “mueve todo”.

El amor, esta lejos de la idea romántica suelen generar las películas. El acercamiento de los seres extraterrestres pone en evidencia nuestro vació interior, nuestra inhumanidad. Y eso, claro, duele; pero también nos han expresado que para sanar, tenemos que ver esas partes oscuras, aceptar la sombra. Sino, el camino quedará incompleto. Por lo que damos por entendido, que ir hacia a la luz, implica un proceso de integración profundo. Una limpieza del cristal interior, que se encuentra contaminado, y por ello, no puede emitir su luz.

La aventura comienza viéndonos tal cual somos, sin agregar ni quitar nada. Reconociendo nuestra intención y alejándonos de la mentira y el auto-engaño. Ello ha sido así: El Amor corresponde a la Verdad, y la Verdad, es el Camino. La Realidad nuestro Espejo. Y una vez que a travesamos el Espejo, podemos vernos tal cual somos.

Caminando por los Centro del Poder del planeta, la memoria va despertando. Siendo peregrinos.

 

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