REFLEXIONES SOBRE LA VIDA CÓSMICA

REFLEXIONES SOBRE LA VIDA COSMICA

“LOS HERMANOS DEL COSMOS”

Al hablar de Contacto Interdimensional, Extraterrestre o Intergaláctico suele aparecer el miedo como primer barrera. Dentro de estos términos, se encuentran alojados no solo conceptos e ideas sobre aquello que aún escapa a nuestro entendimiento racional, sino también emociones y sentimientos, y por más que suele resultar descabellado plantearlo, recuerdos, que por más que no se encuentren aún activos en nuestra memoria y en nuestra conciencia humana, ellos están presentes en nuestras capas más profundas de la psiquis y de la materia primordial que nos conforma. Esta información respecto del vínculo y relación de los seres humanos con otras civilizaciones que habitan el vasto universo, estaría dormida en nuestro ADN.  Con lo cual, la famosa activación del ADN, traería aparejado, entre otras cosas, el reconocimiento de nuestra conexión con la Vida Cósmica, y entre ello, con los seres que habitan, a su modo, esa Vida profunda y misteriosa que nos plantea, desde nuestro estar en la Tierra, el Cosmos.

Para describir una realidad es necesario un lenguaje. Lenguaje y realidad conforman una figura casi inseparable. Aquello a lo cual comenzamos a darle una forma mental, necesita de palabras que vayan poniendo, cual ladrillos, la estructura sobre la cual se podrá conformar nuestro texto. Al intentar describir el silencio cósmico, el frío galáctico, y el insondable vacio de la existencia universal, procuramos proyectarnos a través de deseos e ideales humanos, esa sería nuestra primera barrera: trascender aquello que surge como más obvio y evidente, tanto para lo que sería un comportamiento bueno desde la concepción humano, y aquello que sería un comportamiento y conducta negativa, desde nuestra visión del mundo.

Debemos entonces reconocer, que los infinitos potenciales de ser que nos propone un universo eterno e infinito, da lugar a la mente a una exploración casi interminable de sus proyectos y sueños, respecto de lo que se podría llegar a ser y experimentar a lo largo de miles y millones de años. La idea de dejar de estar sujetos al tiempo tridimensional abre esa puerta. Puesto que la sensación de finitud y vértigo que la experiencia humana nos plantea, nos trae inevitablemente un desafió respecto de cómo vincularnos con esta otra realidad tan amplia que difícilmente podrás llegar a describir con certeza, teniendo nuestra ocupación diaria en otras cuestiones. Mismos quienes han hecho de su vida un camino de investigación o de apertura constante hacia estos misterios, son afectados por el entorno más inmediato, y deben lidiar, tal vez con mayor conocimiento, con las mismas dificultades que todos los humanos lidiamos.

La indagación cósmica, y la posibilidad de entrar en contacto con seres fuera de la esfera terrestre, nos invitan a sintonizar con leyes inmateriales. Esta es una de las ideas que, de interesarnos en estos temas tendríamos que tener muy en claro. El efecto que las corrientes cósmicas producen en nuestro cuerpo, amplia nuestra percepción de la realidad, y trae aparejado un impulso hacia mundos que conviven con la experiencia humana, y donde también, encontraremos mucha cercanía, ya que estas esferas, han ido ingresando paulatinamente al planeta, y algunas en mayor y otras en menor grado, se han ido pudiendo manifestar y expresar en la realidad planetaria, por más que el común de la humanidad desconozcamos al respecto.

Hoy, sin embargo, me interesa reflexionar, dentro de este tema, respecto de algunos aspectos negativos que produce esta ampliación de conciencia. Aunque tal vez, verlo como negativo, no sea lo correcto. Pongámoslo mejor en términos de dificultades en el tratamiento de dicha energía que se despierta en nosotros.  Avancemos.

Una de las partes complejas del contacto con las civilizaciones del cosmos para los seres involucrados en dicho proceso se manifiesta cuando sin llegar a tener cierto grado avanzado de dominio sobre  las corrientes de energía psíquica que acompañan el desenvolvimiento de la Humanidad, los individuos que son parte de los Programas de Contacto y que comienzan a expandirse en su entendimiento sobre la naturaleza de la realidad y dimensión en la cual se encuentran, asumen, tan solo de forma personal desde su mente subjetiva, que dicho grado de aproximación con los seres que conforman estas civilizaciones les adjudican algún tipo de beneficio y diferenciación en su búsqueda frente a sus congéneres. Este es uno de los riesgos que los Hermanos Mayores asumen correr al lidiar con los humanos. Un proceso que es parte del “problema psíquico” que opera en la Tierra en las consciencias que encarnan y que comienzan a tomar dimensión de su condición de poder y vida. Me refiero al orgullo, la soberbia, la vanidad y toda clase de derivaciones que puedan surgir a partir de estas fuerzas que conforman la identidad humana, y que lejos de ser rechazadas, podríamos comenzar a incorporar racionalmente, con el objetivo de trascender dichas dificultades que se presentan en nuestras relaciones y vínculos al no generar un conocimiento amplio y profundo sobre las implicancias de estas fuerzas que interactúan constantemente en nuestro interior. Además, no todas las civilizaciones del cosmos han alcanzado un grado óptimo de manejo de estas fuerzas en sus respectivos planetas de origen. Muchas de ellas aún se encuentran lidiando con las consecuencias de un pasado, en donde el mal manejo de ciertas energías, producto de estas mismas fuerzas (que se encuentran de manera potenciada en la Tierra) han provocado en sus sociedades. Claro, debemos entender que estas fuerzas, al ser principalmente internas, dentro de los núcleos psíquicos de cada individuo, se exteriorizan de diversas formas, a través del ejercicio cotidiano y de la implementación del más variado repertorio de hábitos, tendencias, costumbres, tradiciones y proyectos, que se van contaminando en mayor o menor medida, del germen del orgullo y la soberbia. Hablamos entonces de la creación de espejismos. Imágenes que parecen reales pero que no lo son. Pero mucho más que ello. Trasciende el carácter de imagen, se torna un escenario complejo que deriva en una estupenda obra de teatro o película donde se expresan múltiples personajes y situaciones. ¿Cómo diferenciar entonces un espejismo de una realidad y como saber cuando están dadas las condiciones para abrirse paso hacia otras posibles situaciones más reales, entendiendo que también, en la condición en la cual nos encontramos, estaremos a años luz de conformar una realidad pura en su naturaleza esencial?

Según los Hermanos Mayores, y que se refleja a la perfección con las tradiciones espirituales del Planeta, debemos ante todo reconocer la existencia de una Realidad Única. Y asumir que todas las realidades serán derivaciones de esta Realidad Única.

Segundo. Siendo esta realidad única algo gigantesco, y paradójicamente, diminuto, ni siquiera un microscopio sería capaz de captar la partícula más pequeña del universo  para describirla con exactitud. Entendiendo esta doble fase en la expansión y extensión de esta Única Realidad, debemos aceptar que será imposible para nuestra mente humana tan limitada intentar comprender científica y racionalmente sus leyes y principios. Siempre estaremos, por ser optimistas, a dos o tres cuadras de distancia de conocer lo que realmente creemos estar conociendo. Nunca se acabaran los misterios.

Tercero: habiendo asumido estas dos primeras premisas, tomaremos el gran y fascinante riesgo de aspirar desde nuestro más hondo sentir, a corresponder a través de nuestros sentidos y experiencia humana a dicha Realidad Mayor. Tal vez entonces, en ese momento de liberación, logremos captar algún tipo señal o comprensión. Y si no sucede, debemos también aceptarlo, y asumir lo adecuado de ello. Puesto el grado de expectativa que pongamos en recibir algún tipo de mensaje, será nuestro mayor adversario al momento de poder discernir y acomodar internamente una eventual conexión. Al purificar nuestro campo mental y emocional, la capacidad de observación será cada vez más fina, aportando certeza al proceso de ampliación de conciencia. Tomemos la conciencia como una especia de red de energía. Veámosla como un campo de información que nos rodea, y que puede estar contaminado. La conciencia también puede ser purificada. Con lo cual, cuando hablamos del despertar de la conciencia, deberíamos saber que en la mayoría de los cosas, lo que este despertar nos traerá es un fuerte impacto en nuestros cuerpos emocionales y mentales, al poder verlos con mayor claridad y detectar lo que se haya sujeto a ellos, respecto de estas fuerzas que mencionaba anteriormente. Si vamos desde dicha conciencia hacia el contacto, nuestra capacidad receptora y de procesamiento estará limitada.

Concibamos, así como sucede en el individuo, una Humanidad dentro de su sentido común, y sus campos colectivos de información astral y mental, con grandes niveles de ruido e información que le van a impedir sintonizar con la información cósmica y con la capacidad de decodificar y traducir correctamente lo que estas corrientes de energía nos ofrecen como reorganización de nuestra estructura. Sabemos que el “choque” entre dos culturas genera una ampliación para ambas. Más ello, primero asume una fuerte tensión. Puesto que el puente que debe se construir, implica un gran esfuerzo de atención. ¿De dónde tomamos esa atención extra que necesitamos para atender tanto nuestro pensamiento humano, como la posibilidad de comenzar a tener una forma de pensar cósmica? Estaríamos hablando de dos mundos, culturas, dimensiones que se interrelacionan y que en los individuos comienzan a converger. Es de seguro que al principio, nos digan una cosa y entendamos otra. Hasta que logremos identificar el contexto, necesitaremos comenzar por las palabras, por los pequeños ladrillos. Con lo cual, es sumamente importante, dentro del proceso de asimilación de las corrientes cósmicas, tener paciencia.

Los sueños, suelen ser el terreno fértil que encuentran los Hermanos Mayores para comenzar su acercamiento. Allí, nuestra psiquis es capaz de recibir cierta información con menores resistencias que durante la vigilia. Por lo tanto, es probable que esta vía onírica, en quienes están deseando comunicarse y relacionarse con estas entidades, sea efectiva para ello. Sin embargo, tampoco podemos confiarnos completamente en los sueños. Hay que desarrollo nuestro discernimiento en ello también, y estudiar nuestro universo simbólico y arquetipo, para lograr interpretar muchos mensajes que llegarán con orientación para nosotros.

En síntesis, estar delante de una experiencia de contacto abre canales extrasensoriales, pero no nos libera del ego y sus fuerzas. Son trae un impulso. Nos estimula creativamente y nos refiere hacia posibilidades futuras que tal vez aún no concebimos con tanta convicción. Por otro lado, la capacidad de responder a dichos impulsos, traerá aparejado un redimensionamiento, que repercute en nuestra entidad biológica humana y en su entramado energético. Estudiar esta relación entre biología y energía es importante para quienes se adentran en las experiencias de contacto y de ampliación de consciencia. Mente y Corazón no están disociados del crecimiento interior y como parte de un mismo organismo, deben cooperar y funcionar en equilibrio.

Por último, es bueno saber que existen, dentro del proceso de contacto, ciertas fases que se llaman de No Retorno. Estas etapas en el camino de exploración y maduración de la conciencia galáctica en los seres humanos, nos plantea una responsabilidad delante de la información recibida. El conocimiento adquirido, tiene una finalidad en sí misma, que es expandirse. No quedar alojado en el individuo que sirve como canal, sino, en la medida de lo posible, irradiarse y proyectarse en su universo de relaciones, la vida no se detiene, y busca que se “contagien” las facultades que darán paso a un nuevo nivel evolutivo. Con lo cual, el contacto, nos llevará a desear expresar a nuestro modo, y según nuestra personalidad y capacidades, aquello que vamos madurando. Y dentro de esta labor de comunicación, también existen diversas etapas y grados de compromiso con la información, que determinan una especie de organización con la cual, los seres de la Tierra tenemos oportunidad de relacionarnos y cooperar.

En esto, y para ir concluyendo esta primer entrega, deberíamos comprender, que así como existen organización y movimientos humanos, gobiernos, países y confederaciones donde diferentes grupos se conforman con el fin de dar lugar a objetivos, tareas y proyectos, así también sucede en lo macro, y del mismo modo que sucede en la Tierra, para participar de dichas actividades, se requiere cierto nivel de conducta, conocimientos y facultades.

Si aplicamos la Ley de Correspondencia, podremos rápidamente, comenzar a crearnos una imagen de cómo estas Civilizaciones se organizan, comprendiendo que una de las diferencias entre ellos y nosotros, es su capacidad de asociación e integración de fuerzas. Para los Hermanos del Cosmos, el universo y la vida es una unidad. Todo está relacionado, y lo que aquí en la Tierra percibimos como formas y campos diferenciados, para ellos lo ven integrado y conforman sus mundos en base a un conocimiento universal, donde la ciencia, la espiritualidad y el arte, crean una cultura del bien común.

Buena Jornada!

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