La Enseñanza de la Gran Serpiente

 

A LOS 144

(SERIE DE ESCRITOS INSPIRADOS EN LAS MEMORIAS DE LOS AUTOCONVOCADOS )

LA ENSEÑANZA DE LA GRAN SERPIENTE

“Existe un solo camino” me dijo la Gran Serpiente, y en sus ojos podía leer el conocimiento de los miles de millones de años en que había estado arrastrándose sobre el vientre de la Madre Tierra. Bastaba tan solo una mirada electrizante de su parte para que pudiera enterarme de la cantidad de información sobre el universo que estaba obviando, y de la cual era completamente ignorante, a pesar de dedicar casi la mitad de mi vida a explorar la materia y sus fenómenos. Un significado hasta el momento oculto sobre el Kosmos se hizo presente de un instante al otro en mi habitación, y sentí la compañía de los Seres de la Tierra apoyando dicha apertura. Vi clara-mente, como entre las diferentes criaturas que componen los Reinos de la Naturaleza existe una forma de gobierno que se basa en la cooperación. Ese caos que los seres humanos solemos percibir, guarda un orden intrigante y fabuloso, donde las hormigas se comunican con el ratón, el ratón con el pez y el pez, con la serpiente; donde un ser puede devorar al otro, y es justamente esa realidad tan cruda y radical la que hace que todos se sostengan entre sí, y que convivan dentro de un equilibrio tan dinámico y particular, del que aún, los humanos, tenemos mucho que aprender. Todos saben de todos, aunque puede que jamás se vean o crucen en sus caminos e historias. En el fondo, todos comprenden que papel están jugando.

La serpiente cortó abruptamente con mi visión insistiendo sobre lo mismo: “Existe solo un camino, y solo la experiencia directa con aquello que algunos llaman Dios les permitirá recuperar el sentido perdido tras largas generaciones de mirar las cosas del mismo modo. De continuar interpretando el mundo con el enorme volumen de teorías con que lo hacen, no conseguirán  vencer ese miedo que se encuentra tan enquistado en su corazón, y fracasarán cada vez que intenten liberarse de aquellos mecanismos que creen controlar y dominar. Te voy a ser claro, yo no estoy aquí para salvarte. Es más, de ser necesario, mi fuego podría llegar a destruirte, si antes no te preparas de forma prudente para recibir el voltaje de mi electricidad. Esta es la primera y la última vez que vas a verme de este modo, ya que no pierdo tiempo, no me presento dos veces ante la misma persona salvo que sea una situación grave; y sé que no va a ser tu caso. Estoy aquí como enviada de los Ángeles Guardianes; aunque te cueste creerlo así es. Ellos son quienes me han instruido y estoy bajo sus Designios Sagrados. Soy la Gran Serpiente que se muerde la cola. Estoy en la base de tu columna y cuando me abro desde tu coxis, subo por los caminos que llevan hasta el corazón y sigo subiendo hasta encender la Luz de tu Conciencia. Por ello te digo que existe un solo camino, un camino que sube y que baja, que asciende y desciende, pero en sí, un mismo camino. Puede haber diferentes formas de transitarlo, de reconocerlo, de vivirlo y celebrarlo, pero en sí, es un solo camino para todos. Un solo sendero lleno de revelaciones y misterios, de señales y enigmas, de desafíos y retos. Un camino donde yo soy quien más dificultades traerá, porque puedo ser su aliada, como ser la peor enemiga que vayan a conocer. Soy la Fuerza que los puede nutrir y al mismo tiempo los puedo devorar de un bocado, porque estoy hambrienta y no discrimino. Para mí, la Ley es la Ley, y no regalo ningún tesoro a quienes se lamentan, porque sé, que quien solo se hace desde el amor y la comprensión profunda de su herida, puede llegar a aceptar mi poderosa realidad. Cuando me despliego puedo causar grandes complicaciones en su vida humana. Algunos se han vuelto locos porque quisieron desafiarme y se creyeron poderosos. A ellos tuve que matar sin culpa alguna, para que volvieran a empezar de cero, con humildad y paciencia. A otros tengo que dedicar más atención, porque creen que son capaces de traicionarme, de evitar mi juego, de mantenerme quieta. Ante sus intentos ingenuos soy delicada. Dejo que vayan y vuelvan, espero a que crean que son ellos quienes gobiernan su mundo, y entonces, cuando ganaron cierta confianza, ataco. Mi golpe es tan certero que jamás se lo olvidan. Muchos caen definitivamente. No tengo piedad. Otros, se recuperan y se vuelven verdaderos amantes. Con ellos estoy agradecida, puesto que me permiten llegar tan alto en su despertar que colaborar en su búsqueda se torna muy placentero.”

Tuve la sensación de estar soñando, pero era algo completamente diferente. Fueron horas de estudios a cuestas cuando sucedió el dialogo con la Maestra Serpiente. El grado de concentración que había adquirido calculo que sirvió para permitir que tuviera tal encuentro. Aún no me explico porque me paso; a un científico escéptico de todo tipo de manifestaciones sobrenaturales. Pero lo cierto es que ese día mi percepción de la vida cambio por completo. Y fue cierto. Jamás volvió a aparecer. Sí vino el gato, el zorro, el puma, el águila y el colibrí, pero nunca más en mi vida logré volver a tener una conversación con el Espíritu de la Serpiente. Eso sí, todas las noches antes de acostarme elevo unas palabras en su nombre. Agradezco su aparición y su regalo. Su Iniciación de Fuego en el seno de mi hogar ese inverno furioso de Buenos Aires. Yo, que difícilmente hubiera elegido internarme alguna vez en la selva amazónica, tuve la suerte de sentir por un corto lapso de tiempo esa energía. Y desde esa noche, cada vez que miro las estrellas, imagino que en algún punto en la distancia Ríos de Luz se mueven como lo hacen las Serpientes en la Tierra y en el Agua. Imagino ese flujo de electricidad y fuego creando mundos. Las veo como chipas brotando de los agujeros negros. Y aspiro con alguna vez poder ingresar en esa corriente de vida y mantenerme consciente sin ser devorado por su fuerza. Pienso en que podré cruzar el portal hacia otra dimensión y regresar para contarlo. Por eso he dejado la ciencia y me he dedicado a escribir cuentos. Encuentro más factible acceder a la transformación de las sociedades a través de las visiones y de los sueños, que de los cálculos y las fórmulas. Y afirmo esto consciente de que con este último postulado estoy contradiciendo lo que la Gran serpiente me remarcó con contundencia: “EXISTE UN SOLO CAMINO”.

 

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